Ah paternalismo, esa gran palabra aplicada al sentimiento paternal hacia una persona, esa actitud que destila sobreprotección, dedicación, cuidado y privilegios.
Hace ya casi un año que brahma entro a formar parte de nuestra familia, aumentada por shiva 4 meses después.
Ahora, sentado en una terraza desayunando me encuentro reflexivo sobre este tema, me doy cuenta de que el paternalismo ha anidado en lo mas profundo de mi ser, que me siento un autentico padre, gracias a esas dos dóciles saquitos de amor, pelo y patas.
Antes de tener a shiva, Ali ya empezaba a esbozar atisbos de posponer su maternidad humana, estaba empezando a no querer ser madre aún y dejarlo para mas adelante.
Después de la primera semana cuando shiva se iba cagando, meando, vomitando por casa, cuando nos despertábamos en mitad de la noche porque lloraba o porque estábamos intranquilos, se fue totalmente su maternidad:
-”Nico, casi que después de esto se me han quitado las ganas de ser madre” me dijo.
Es verdad, ya somos padres. Sentado en esta terraza estoy procupado por ellas, por que estarán haciendo, si estarán bien, si tendrán mucho calor, etc.
Estas dos galgas han conseguido despertar en nosotros dos el sentimiento instintivo de la paternidad, ya somos dos padres convencidos con dos crías de otra especie por las que daría la vida si fuera preciso, al igual que otros animales terminando amamantando crías de otra especie.
Suena a palabrería barata y a que cuando tenga un hijo sabré lo que es padre. Pero yo creo que ya se lo que es ser padre.